¿Cómo se hace el champurrado?

El Champurrado de la Abuela: La Receta para que te Quede Espesito y sin Grumos
¿A poco no hay días en los que el cuerpo pide algo calientito, algo que te abrace por dentro? Para esos días de frío, de lluvia o simplemente de antojo, no hay nada como un buen champurrado. Esa bebida mágica, herencia de nuestros antepasados, que huele a canela, a chocolate y a hogar. El champurrado es mucho más que un simple atole; es un apapacho líquido, una tradición que nos recuerda a las mañanas de Navidad, al pan de muerto o a una tarde con la familia. Pero, seamos honestos, a veces prepararlo tiene su chiste. ¿Te ha pasado que te queda lleno de grumos, o muy aguado, o que no sabe igual que el de la abuela?
Si te la pasas preguntando cómo se hace el champurrado para que quede perfecto, déjame decirte que llegaste al lugar indicado. En este artículo, te voy a pasar todos los secretos, los de a de veras, para que te quede con una consistencia de seda, espesito, sin un solo grumo y con ese sabor auténtico a México. Prepárate para dominar esta receta y para que toda tu familia te pida que lo hagas una y otra vez.

Los Meros Meros Ingredientes (y el secreto del maíz)
La neta, la base de un champurrado de campeonato está en usar masa de maíz de verdad, de la que está nixtamalizada, esa misma con la que se hacen las tortillas. Este es el ingrediente que le da esa textura y sabor tan únicos que ninguna harina puede igualar. Como dice la gran chef mexicana Elena Reygadas, “la masa de maíz nixtamalizada aporta una complejidad de sabor y una textura que ningún otro ingrediente puede replicar”. ¡Y tiene toda la razón!
Aquí te va la lista de lo que necesitas y el primer gran secreto para que no se te haga grumos:
- Los ingredientes del sabor:
- 1 litro de agua (y un poquito más para disolver la masa).
- 1 litro de leche entera (no te me vayas por la light, aquí queremos sabor).
- 200 gramos de masa de maíz para tortillas (si puedes, lánzate a la tortillería por masa fresca, ¡hace toda la diferencia!).
- 120 gramos de piloncillo en trozos (le da un sabor a melaza delicioso, mucho mejor que el azúcar).
- 1 tablilla de chocolate de mesa mexicano (de ese que ya trae azúcar y canela, como el Ibarra o el Abuelita).
- 1 raja de canela de buena calidad.
- 1 pizca de sal (¡no te la saltes! Ayuda a que resalten los sabores dulces).
- El truco anti-grumos (la preparación de la masa):
- Primero, a disolver: En un tazón, pon tu bola de masa y échale una taza de agua fría. Con tus manos bien limpias, empieza a desbaratarla y a mezclarla. Tienes que sentir cómo se va disolviendo hasta que te quede un líquido lechoso y espeso. Este paso es el más importante para evitar los odiosos grumos. Si echas la bola de masa directo a la olla caliente, ¡olvídate!, se te va a hacer un engrudo imposible de deshacer.
- Después, a colar: Para que te corones y te quede una textura de seda, pasa esa mezcla de agua y masa por un colador fino. Así te aseguras de que no se te vaya ningún pedacito entero. Fíjate que hasta un estudio de la UNAM sobre la nixtamalización explica que este proceso no solo le da un sabor increíble al maíz, sino que aumenta su valor nutritivo. Así que tu champurrado, además de rico, ¡es alimento que apapacha!

La Magia de la Olla: La Cocción Perfecta y sin Desastres
La cocción es el momento en que todos los ingredientes se hacen amigos y tu champurrado agarra esa consistencia espesita y deliciosa. Un error aquí y te puede quedar aguado o con sabor a masa cruda. El secreto es tener paciencia y no soltar el molinillo o la cuchara.
- El proceso paso a pasito:
- Prepara la base dulce: En una olla grande y de fondo grueso, pon a calentar el litro de agua con la raja de canela y los trozos de piloncillo. No dejes de moverle con una cuchara de madera hasta que el piloncillo se disuelva por completo y el agua huela delicioso a canela.
- Incorpora la masa: Ya que el piloncillo se disolvió, es hora de agregar la mezcla de masa que colaste. Ojo, tienes que hacerlo de a poquito y sin dejar de batir con un molinillo (si tienes) o un batidor de globo. Si lo echas de golpe, se puede ir al fondo y quemarse. ¡Aquí empieza la verdadera chamba de moverle!
- El momento del chocolate y la leche: Sigue moviendo hasta que la mezcla suelte el primer hervor. En ese momento, aviéntale la tablilla de chocolate. Sigue batiendo con energía para que el chocolate se derrita y se integre bien. Cuando ya no veas pedacitos de chocolate, es hora de agregar el litro de leche.
- Cocina a fuego lento y con paciencia: Baja el fuego al mínimo y sigue cocinando por unos 15 o 20 minutos más. No dejes de moverle de vez en cuando, raspando bien el fondo de la olla. Poco a poco verás cómo empieza a espesar. Fíjate que hasta la Secretaría de Salud de México reconoce que este tipo de bebidas han sido una fuente de energía bien importante en nuestra dieta desde hace siglos.
Ponte Trucha (Cuidados y precauciones):
- ¡La regla de oro: no dejes de mover!: El almidón del maíz es mañoso, le encanta irse al fondo y quemarse. La única forma de evitarlo y de que te quede una textura perfecta es moverle constantemente, sobre todo pegado al fondo de la olla.
- Aguas con las quemaduras: El champurrado caliente puede burbujear y salpicar. Ten cuidado, usa guantes de cocina si es necesario y mantén a los niños lejos de la estufa.
- Ajusta la consistencia a tu gusto: ¿Te gusta más espeso, que casi se pueda comer con cuchara? Agrégale una cucharada más de masa disuelta en agua. ¿Lo prefieres más ligero para tomar en taza? Nomás échale un chorrito más de leche o agua hasta que quede como a ti te gusta.
El acompañante perfecto: El champurrado nació para acompañarse de unos buenos tamales. Como dice un artículo del INAH, esta pareja es la estrella de las fiestas de Día de Muertos y de las posadas navideñas. ¡No hay nada más mexicano!

Preguntas de Siempre sobre el Champurrado
A ver, ¿cuál es la diferencia entre atole y champurrado?
Mira, es bien fácil. Haz de cuenta que todos los champurrados son atoles, pero no todos los atoles son champurrados. El champurrado es, por definición, un atole que lleva chocolate. El atole puede ser de cualquier sabor que se te ocurra (fresa, vainilla, guayaba, elote), pero la base de masa y la forma de prepararlo son muy parecidas.
¿Puedo usar Maseca en lugar de masa fresca?
Sí, se puede, es un buen plan B si no tienes una tortillería cerca. Para sustituir los 200 gramos de masa, usa 1/2 taza de harina de maíz nixtamalizado (Maseca) y disuélvela muy bien en 1 1/2 tazas de agua hasta que no tenga nada de grumos. El sabor no es idéntico, pero te saca del apuro y queda rico.
¿Le puedo echar otra cosa que no sea piloncillo?
Claro. Si no encuentras piloncillo, puedes usar azúcar mascabado, que le da un saborcito parecido. O ya de plano, azúcar morena normal. La cantidad ya depende de qué tan dulcero seas. Ve probando y ajústale a tu gusto.
¿Se puede guardar y recalentar?
¡Sí! Y a veces hasta sabe más rico al día siguiente. Guárdalo en el refri en una jarra o un tupper bien cerrado y te aguanta unos 2 o 3 días. Cuando lo recalientes, hazlo a fuego bajito y ve echándole un chorrito de leche para que vuelva a agarrar su consistencia cremosa, porque en el frío se espesa un montón.
Un Apapacho de Tradición en tu Taza
Preparar champurrado es mucho más que seguir una receta; es conectar con nuestras raíces, con el corazón de la cocina mexicana. El aroma a canela, a chocolate y a maíz que inunda la casa mientras lo preparas es una experiencia increíble. Es de esos placeres sencillos pero profundos que te alegran el día.
Ahora que ya te sabes todos los secretos para que te quede un champurrado perfecto, ya no tienes pretextos. Anímate a prepararlo, a compartir esta tradición con tu familia, con tus amigos. Sírvelo bien caliente con un pan de dulce o unos tamalitos y disfruta de ese sorbo de México. ¡Provecho!







